En ese recorrido tuvo como uno de sus principales maestros a Arturo de Ascanio, una figura fundamental de la cartomagia española. Su influencia fue determinante para que Tamariz desarrollara una concepción propia del ilusionismo, basada no solamente en la técnica, sino también en la psicología del espectador, el ritmo y la construcción de cada efecto.
Para Tamariz, el verdadero objetivo de la magia era conseguir que el público sintiera que había presenciado algo imposible. Esa mirada terminó convirtiéndose en una de las principales características de su trabajo.
El reconocimiento que cambió su carrera
Su consagración internacional llegó en 1973, cuando participó del Congreso Mundial de Magia celebrado en Francia. Allí obtuvo el Primer Premio Mundial de Cartomagia gracias a su célebre Número de París.
El reconocimiento lo convirtió en una referencia internacional de su especialidad y consolidó una carrera que trascendió ampliamente las fronteras de España. Tamariz también fue autor de libros que se transformaron en material de estudio para generaciones de ilusionistas y desarrolló métodos y conceptos que continúan influyendo en la magia contemporánea.
Pero para el gran público siempre quedará asociado a su particular manera de hacer televisión: cercana, imprevisible y cargada de humor. Su capacidad para convertir un truco en un momento de asombro y diversión lo transformó en uno de los personajes más queridos de la cultura popular española.
La familia comunicará próximamente los detalles del último adiós al mítico ilusionista, que permaneció fiel hasta el final a una de sus señas de identidad más reconocibles: su sonrisa.


Más historias
Wisin anunció la creación de la Universidad del Perreo
Ángel de Brito adelantó quién será la ganadora de Gran Hermano: "Es un…"
Maru Botana cumplió 57 años y festejó a lo grande: baile, mariachis y un enorme rogel