Hace casi 23 años, el 20 de Septiembre de 2002, se publicó en los Estados Unidos y con las firmas de muchos miles de intelectuales y ciudadanos, un Manifiesto titulado «No en nuestro nombre». Y cuyo subtítulo era: «Llamamiento de intelectuales y artistas estadounidenses contra la guerra».
Este columnista lo ha releído ahora, poco más de dos décadas después, y encuentra oportuno recuperarlo. No nomás por nomás, como se dice en México, sino adaptándolo a la actualidad de nuestro país, nuestra tragedia contemporánea y lo que Juan Carlos Onetti llamó «El infierno tan temido». Parafrasear aquel Manifiesto acaso sirva ahora para reencauzar entendimientos y generar y acompañar esperanzas. He aquí aquel texto norteamericano, ahora argentinizado:
«Que no se diga que en la República Argentina la gente no ha hecho nada cuando su Gobierno ha declarado una guerra brutal, arbitraria, maligna y sin límites, y para colmo ha instaurado groseras medidas represivas.
«Que este llamamiento invite e impulse al pueblo argentino a resistir las políticas y las directrices generales de un Gobierno legalmente constituído pero que ha extraviado su propio rumbo y hoy pone en grave peligro la vida y la seguridad de nuestro pueblo.
«Nosotros creemos que las personas y las naciones tienen derecho a determinar su propio destino, ciertamente, pero libres de cualquier coerción militar de las grandes potencias y en primer lugar a resguardo de las bestialidades cometidas por sus propias fuerzas de seguridad.
«Estamos absolutamente seguros de que todas las personas detenidas y/o perseguidas por el Gobierno deben tener iguales derechos y garantizada su seguridad, piensen lo que piensen y actúen como actúen.
«Creemos que plantear preguntas, criticar y disentir son actitudes que deben ser valoradas y protegidas.
«Estamos convencidos de que las personas con conciencia cívica y social deben vigilar y hacer respetar las acciones de los gobiernos, pero anteponiendo nuestro deber de oponernos a las injusticias y empeñarnos en resistirlas, corrigiendo a las fuerzas de seguridad en lo que atenten contra el pueblo.
«Invitamos a todos los argentinos y argentinas a resistir frente a la represión que está lanzando sobre el pueblo la administración Milei, sus sostenes ideológicos y sus mecanismos de guerra. Toda represión es injusta, inmoral e ilegítima. Y en esto hacemos causa común con todos los pueblos del mundo que padecen similares represiones.
«Frente a la violencia represiva, toda y cualesquiera justificación y normalización es condenable y repudiable, y debe ser enfrentada pacífica y contundentemente.
«Nosotras y nosotros también hemos contemplado con angustia los terribles acontecimientos del Miércoles 12 de Marzo. Y los condenamos absolutamente.
«Nosotros también hemos llorado ante las víctimas inocentes y hemos estado atentos a que ningún ciudadano o ciudadana participara de ninguna forma de violencia popular con la que pudiera pretenderse igualdad en la violencia.
«Nosotros también nos hemos preguntado, como millones de argentinas y argentinos, cómo es posible que algo así, tan bestial, haya ocurrido. Y nuestros dedos no han vacilado en señalar a los antidemocráticos responsables de la violencia.
«Repudiamos también que desde que el dolor estaba apenas en sus comienzos, algunas altas autoridades e instancias del oficialismo hayan desencadenado su espíritu de violencia acudiendo a la consigna simplista «buenos contra malos», que inmediatamente fue adoptada por los medios de comunicación sometidos y acobardados.
«Rechazamos contundentemente toda justificación de estos terribles sucesos, así como toda acusación de que nuestra actitud como pueblo pueda rozar la traición. No debía ni debe haber ahora debate alguno. No hay lugar para dudas éticas o políticas. Rechazamos la violencia con la misma firmeza con que rechazamos la mentira y la represión.
«En nuestro nombre, como Pueblo de la República Argentina, nuestra Patria, rechazamos toda justificación al supuesto «derecho» de atacar y reprimir a la ciudadanía en cualquier lugar y momento. ¿Qué país será éste si consentimos que fuerzas policiales y militares del Gobierno de la República Argentina lancen granadas, disparos y bombas dondequiera se les antoje?
«En nuestro nombre, el Gobierno Nacional ha creado dos clases de ciudadanos: aquellos a los que se les prometen y garantizan los derechos básicos del sistema democrático; y aquellos que ahora no parecen tener derecho alguno. El Gobierno ha arrestado a decenas de ciudadanos/as y los ha encarcelado arbitrariamente y sin límite de tiempo. Cientos de personas han sido lastimadas y algunas siguen en prisión.
«En nuestro nombre, el Gobierno Argentino ha desencadenado una oleada de represión en la sociedad, y el presidente y sus adeptos intimidan a la gente diciendo que «tengan cuidado con lo que dicen». Y así los artistas, artesanos, intelectuales y profesores disidentes ven sus puntos de vista distorsionados, atacados o reprimidos, y sienten genuinos temores porque el Gobierno ha empoderado a las policías con nuevos y más amplios poderes de investigación y secuestro, y avalando procedimientos secretos.
«Nos hallamos frente a una nueva política imperial hacia el mundo y una política interior que genera y manipula el miedo para limitar derechos. Hay una estrategia mortal que se viene advirtiendo de diversos modos en los últimos meses, que debe ser vista como lo que es y frente a la cual habrá que resistir porque ya demasiadas veces en la Historia nuestro pueblo ha esperado hasta cuando ya era demasiado tarde.
«Si el pensamiento presidencial es «O con nosotros o contra nosotros», nuestra respuesta es que «nos negamos a que hable en nombre de todos los argentinos». No entregaremos nuestras conciencias a cambio de promesas de seguridad. Decimos NO en NUESTRO nombre. Nos negamos a ser parte de estas guerras internas y rechazamos todas las acciones emprendidas en nuestro nombre o supuestamente por nuestro bienestar.
«Y a la vez tendemos la mano a quienes en el mundo sufren como consecuencia de estas decisiones, como siempre mostrando nuestra solidaridad con palabras y con acciones.
«Los firmantes de este llamamiento invitamos al Pueblo de la Patria a unirse a este desafío, a la vez que reconocemos la exigencia de hacer mucho más para poner fin a esta locura.
«Nos inspiramos en la decisión de los reservistas israelíes que, asumiendo un riesgo personal, declaran que hay un límite y se niegan a servir en Gaza y en los territorios ocupados. Nos inspiran los numerosos ejemplos de resistencia y de conciencia que nos ofrece la Historia Argentina y la de tantos pueblos del mundo que hoy nos contemplan y estimulan con su solidaridad.
«Hagamos que el mundo pueda sentir nuestro compromiso. Resistiremos frente a toda maquinaria bélica, como resistimos la represión y haremos todo lo posible para detenerla». En la República Argentina, a 16 de Marzo de 2025.
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