El marco conceptual que sustenta estas negociaciones ya no es el de un conflicto convencional con un país limítrofe, sino el de la llamada guerra híbrida: ataques a puertos, gasoductos, centrales nucleares o yacimientos como los de Vaca Muerta. Argentina integra el denominado Escudo de las Américas, y Washington ve en Buenos Aires un socio regional clave para sus hipótesis de seguridad en el hemisferio, en particular por los recursos energéticos del país, su posición sobre el Atlántico Sur y la cercanía con el estrecho de Magallanes.
Aunque la negociación continúa, aún no hay fechas confirmadas de arribo, ni cantidades ni montos cerrados. “La intención es tener unos Black Hawk, que es un sistema de armas mucho más moderno, distinto al que tenemos”, señalaron desde el Gobierno a Infobae.
La llegada de los Black Hawk iniciaría el reemplazo gradual de los veteranos Bell UH-1H Huey, en servicio desde hace más de 50 años en el Batallón de Aviación de Combate 601, y cubriría el vacío operativo dejado por los Aerospatiale AS332B Super Puma, ya retirados del servicio.


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