19 de septiembre de 2026

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Polémica con una maestra de segundo grado: estuvo presa por maltrato y abuso sexual de sus alumnos y dos años después fue absuelta

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Roxana Ortega no quiere volver a pisar un aula. Tampoco quiere volver a la Escuela 201 de Trelew, donde era maestra de segundo grado. En su mente quedó grabado aquel día que la sacaron a la fuerza cuando estaba dando clases. «Levanta tus cosas y salí de acá», le dijeron. Esa fue la última vez que vio a sus alumnos. «Fue tan triste y doloroso que tengo sentimientos encontrados», dice a Clarín, tras conocerse el fallo a su favor.

La docente fue acusada de abuso sexual simple agravado por ser encargada de la educación por tres hechos ocurridos entre 3 de abril y 6 de junio de 2024. El proceso penal que marcó su vida durante dos años terminó con su absolución. «Siempre confié que todo se iba a aclarar con el tiempo», agrega. No obstante, los padres denunciantes van a apelar el fallo.

Roxana tiene 41 años y es mamá de tres hijos, de 19, 16 y tres años. Vive en Trelew, Chubut, una ciudad de 100.000 habitantes. La foto de su cara, con la palabra «abusadora», circuló por todas las calles de la zona. Ella jura que durante sus 12 años como docente jamás tuvo un problema.

Según cuenta, la primera queja vino de un grupo de madres que decían que «la seño les gritaba a los chicos en el aula». Los directivos de la escuela ordenaron observar las clases de Roxana y ahí vieron que todo estaba en orden. Luego, llegó una segunda queja: «la seño le agarró el brazo a un nene».

«La mamá del nene fue al colegio a decir que a su hijo no lo tocó nadie, que no era real. Al día siguiente, entraron violentamente a la escuela para sacarme, sin ninguna prueba, solo pedían a la maestra anterior», confiesa Roxana, quien ganó la titularidad del cargo por concurso.

Después de las primeras quejas se inició una actuación administrativa y Roxana fue desplazada de su cargo durante 30 días mientras avanzaba la investigación.

«Cuando tengo que volver al aula llega la denuncia por presunto abuso sexual el 11 de julio de 2024. Sale en todas las redes sociales y al otro día me detienen», revela.

Roxana Ortega sintió el apoyo de sus compañeros y directivos de la escuela 201 de Trelew.

Ese día allanaron su casa y secuestraron computadoras, un pendrive y el celular de la maestra porque la denuncia decía «que le sacaba fotos a los chicos desnudos en el aula con su teléfono».

«Escaló a un nivel impensado y me detienen sin ninguna prueba. En ese momento, estaba amamantando a mi beba de 11 meses», recuerda.

Roxana estuvo detenida durante cinco días. Sus abogados, Facundo Bonavitta y Óscar Romero, consiguieron que cumpliera los siguientes cuatro meses bajo arresto domiciliario. Todavía le cuesta entender por qué tuvo que atravesar todo esto.

«Ellas tenían contacto con la maestra anterior, les parecía más dulce, mejor amoldada al grupo. Pero de ahí a terminar con una denuncia de abuso sexual creo que fue algo que sucedió por el mal uso de las redes sociales porque todo empezó por comentarios en el grupo de WhatsApp», aclara.

Según cuenta, primero una mamá puso que la maestra (por Roxana) había gritado, una segunda madre se prendió y agregó otra cosa. Las quejas comenzaron a circular entre las familias de sus alumnos.

«Después se empezaron a decir barbaridades que nadie corroboraba. Se fue de las manos y terminó con tres denuncias que todavía no sabemos cuál fue la motivación real de todo esto», agrega.

Roxana Ortega junto a uno de sus abogados Facundo Bonavitta. "Nosotros advertimos que no debía llegar a juicio porque no había pruebas suficientes", explica el letrado.

Además, explica que las madres denunciantes nunca pidieron hablar con ella. «Tenía una relación súper cariñosa con los chicos, nos despedíamos con un abrazo. Eran chicos que no faltaban a la escuela porque si un nene está mal o sufre algún tipo de maltrato no quiere ir, falta y ellos jamás faltaban», describe.

Los fundamentos detrás del fallo

La prueba troncal de la investigación, a cargo de la fiscal Claudia Ibáñez, fue la cámara Gesell de los tres chicos de seis y siete años. Según las denuncias, mientras los demás se encontraban disfrutando el recreo, Roxana los obligaba a quedarse en el aula, les bajaba los pantalones y los tocaba.

«Al escuchar los relatos de los nenes vimos que se contradecían. Uno de los nenes dijo que le pasó solo a él, otra nena decía que le pasaba a todos los niños del aula», cuenta el abogado Bonavitta.

Y agrega que los relatos no eran lógicos ni creíbles. «Empezaron a contar que la seño les pegaba, los maltrataba, los pellizcaba, que la seño llevaba rocas del tamaño de una pelota de fútbol, palos con pinches y que con eso los maltrataba. Que llevaba cintos y les pisaba los pies hasta hacerlos sangrar», explica.

Roxana Ortega fue acusada de abuso sexual por supuestos hechos ocurridos entre 3 de abril y 6 de junio de 2024 en la escuela 201, de Trelew.

La jueza penal María Tolomei advirtió sobre estas contradicciones y puso énfasis en el trabajo de la psicóloga encargada de llevar adelante las entrevistas con los menores.

«Señalaré un último aspecto vinculado al sesgo que advierto en la psicóloga que realizó las entrevistas en cámara Gesell de los niños. Cuando se los llevaba al ¿algo más?, en dirección a los presuntos hechos de abuso sexual, los niños indicaban una y otra vez con claridad que se trataba de golpes o ‘chirlos’. Las repreguntas sobre estas respuestas, en muchos casos convertían los golpes en tocamientos, lo que sin lugar a dudas, es diferente», dice un extracto de la decisión de la jueza Tolomei.

Según desarrolla en la sentencia, la psicóloga atosigaba a los niños con preguntas como: «¿Algo más?», y ellos les respondían que no se acordaban de nada más. Hasta el punto de «ayudarlos» a recordar los hechos.

Así la jueza determinó que «los relatos de A.S.G., G.D.P. e I.V.C. obtenidos en entrevistas que se realizaron bajo la modalidad de Cámara Gesell y como anticipo jurisdiccional de prueba, se ven afectados seriamente en punto a su credibilidad».

Para ella, fue imposible determinar qué parte de la información que dieron es cierta y qué parte pudo ser implantada e inducida. Porque había partes del relato que eran de un tinte fantasioso como los elementos de tortura que sucedían en los recreos y que después todo seguía con normalidad.

«Entonces, si no creemos una parte, no podemos creer la otra. No podemos creer lo que le conviene a la Fiscalía para mantener una acusación», explica el abogado de Ortega.

Qué dicen las denunciantes

Una de las madres que prefiere resguardar su identidad asegura que las denuncias por malos tratos ya se comentaban desde el principio en el grupo de WhatsApp de los padres.

«Pedimos una reunión con el equipo directivo donde nos dijeron que estaban sorprendidos porque para ellos la docente era intachable», cuenta a Clarín.

Según explica, las familias se enteraron más tarde de que Roxana tenía varias actas por malos tratos. «Tenía un acta en 2023 y dos actas de 2024 por quejas, agarradas del brazo y zamarreos de la docente», agrega.

Roxana Ortega fue absuelta por falta de pruebas.

La situación escaló una noche cuando esta mamá recibió un llamado de otra mujer. Le contó que su hijo le había dicho que la seño lo maltrataba, lo pellizcaba y que, cuando le preguntó qué más había hecho, el chico señaló que le había bajado los pantalones y tocado sus partes íntimas.

Según su relato, el nene también identificó en una fotografía a otros compañeros que habían pasado por lo mismo. «Apenas hablo con mi hijo, él empieza a llorar y abrazarme y me dijo que él no se lo dejó hacer y que cuando le bajaba los pantalones al otro nene y a la nena, él se tapaba los ojos para no ver las partes intimas de sus compañeros», confiesa.

A partir de estas denuncias, los chicos fueron entrevistados por distintos peritos. «Los informes dijeron que los nenes tenían traumas de abuso sexual y que además sus discursos eran coherentes y no estaban siendo influenciados por terceros», describe.

La madre también cuestiona que la parte que se mostró de la Cámara Gesell estaba cortada y editada. «Mi abogada le dijo a la jueza que estaba editada, que esa prueba tenía que ser anulada y la jueza se comprometió a ver las cámaras originales y no lo hizo«, dice.

«Es muy feo ver las noticias que nos llaman mentirosas que le arruinamos la vida a alguien. Yo hice lo que tenía que hacer por mi hijo. Me contó la situación y denuncio. Sé muy bien lo grave que es hacer una denuncia y jamás haría algo así», agrega.

A mitad del proceso, aparecieron miles de carteles que sostenían que Roxana era inocente. La situación llevó a esta madre a sacar a su hijo del colegio. «Es muy injusto que porque un perito se salteó una pregunta de un protocolo la hayan absuelto», cuenta.

Según cuenta, su hijo tiene dermatitis psicológica y se hace pis en la cama desde el 2024. «Tiene miedo de estar solo y mucho miedo de que nos pase algo a mí y a su papá», agrega. Tras la absolución de la docente, asegura que apelarán la sentencia.

Hoy, Roxana cumple tareas administrativas en la oficina de supervisión de escuelas. Aunque la Justicia la absolvió en la causa penal, todavía espera que se resuelva el sumario administrativo. Desde que comenzó el proceso, cobra un sueldo mínimo porque no puede sumar horas de trabajo.

No está en sus planes volver al aula. Después de todo lo que atravesó, piensa ejercer desde otro ámbito, lejos de un curso. «La jueza es muy clara en su sentencia, le dice a la fiscalía, querella y a la psicóloga cómo no se dieron cuenta de que no había pruebas sólidas para mantener una acusación tan grave», explica Bonavitta.

Además, señala que la fiscalía tenía un plazo de seis meses para reunir las pruebas y avanzar con el caso, pero pidió dos prórrogas. «Nosotros advertimos que no debía llegar a juicio porque no había pruebas suficientes», cierra el abogado.

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