
Donald Trump confirmó que no asistirá al Super Bowl LX, que se jugará el próximo 8 de febrero en California. A simple vista, podría parecer una decisión basada en preferencias personales frente al espectáculo del medio tiempo (que encabezará Bad Bunny, muy crítico del accionar del ICE cuando recibió el Grammy a Disco del Año), pero analizada desde su lógica política, es una movida que tiene sentido dentro de su estrategia de comunicación y narrativa.
Más historias
Revelaron que Nueva York ocultó que el aire era tóxico en la Zona Cero tras los atentados del 11-S
Una pareja de Australia renunció a todo y se fue a vivir a una isla remota en el Pacífico con sus tres hijos
Brasil ratificó su respaldo a la Argentina en su reclamo por la soberanía sobre las Islas Malvinas