Al parecer, el cinematográfico robo de joyas en el Museo de Louvre fue tan milimétrico como desprolijo. Los últimos peritajes revelaron que los ladrones sembraron decenas de huellas de ADN en las herramientas que olvidaron y hasta dejaron otro cabo suelto que podría delatarlos: el dueño del montacargas, quien dijo que podría reconocerlos.
Las herramientas fueron halladas en el museo y, precisamente, en el montacargas con el cual subieron desde el Paseo François-Mitterrand hasta las ventanas de la Galería Apolo, donde estaban las joyas robadas. Se encontraron dos amoladoras, un soplete, una frazada, un chaleco amarillo, guantes, un casco, gasolina y un intercomunicador. Todo está en manos de los peritos, que confirmaron que los elementos tenían rastros de los ladrones. Es más, hasta la corona de la emperatriz Eugenia que cayó, se rompió y fue encontrada dentro del museo tendría ADN.
Pero no solo la evaluación de esas huellas genéticas darían pistas clave de los asaltantes –que según la policía serían extranjeros- sino también el testimonio del propietario del montacargas Mitsubishi gris desde donde subieron y luego usaron de tobogán para huir en motos Yamaha TMax.
El hombre reveló que el vehículo estaba en venta por internet y que el 10 de octubre lo contactaron cuatro personas, con las que se vio en la región de Roissy, donde lo atacaron violentamente y le robaron el montacargas. Si bien es difícil establecer que sus atacantes fueron los ladrones del Louvre, el dato echa pistas para rastrear el paradero de la banda.
Más historias
Paraguay: tras caída de ueno bank, ventas bajan un 70% y el Banco Central debe imprimir billetes de urgencia
El afectuoso saludo entre el papa León XIV y Yamandú Orsi, el presidente de Uruguay
Pedro Alliana es el nuevo presidente de Paraguay tras la destitución de Santiago Peña