A partir de las 20, en diferentes barrios porteños comenzaron a sonar las cacerolas, en el marco del “ruidazo nacional” convocado por los trabajadores del Garrahan, quienes junto con los docentes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) realizaron un nuevo paro en rechazo a los vetos del presidente Javier Milei a las leyes de emergencia en pediatría y financiamiento universitario.
Entrando en la noche, luego de una jornada que también contempló una marcha en el Congreso que llegó a Plaza de Mayo, se escucharon los ruidos en rechazo a la decisión del mandatario de bloquear la ley que actualizaba el financiamiento para ese centro de pediatría.
Las cacerolas y silbatos se escucharon en la puerta del Hospital Garrahan, pero también en barrios como Caballito, Boedo, La Paternal, Recoleta, Balvanera, Parque Chacabuco y Villa Lugano, entre otros.
Además de los trabajadores de la salud y la educación, vecinos autoconvocados se sumaron a la manifestación en distintos puntos de la ciudad, expresando su repudio al ajuste que pone en riesgo derechos fundamentales.
En varias esquinas, las protestas espontáneas se prolongaron por más de una hora, generando una fuerte visibilidad y cobertura en redes sociales.
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