Para el decano, el impacto simbólico de ver al mejor jugador del planeta luciendo los atributos académicos adquiere una dimensión incalculable en el actual escenario político, marcado por el recorte de fondos y la conflictividad en las casas de altos estudios.
«La figura de Messi es una figura indiscutida para toda la sociedad argentina, y que aparezca él con el pin de una universidad pública exhibiéndolo al mundo… esa foto recorrió el mundo, es un espaldarazo también para nuestras universidades», valoró Durán.
En esa línea, el decano remarcó que el gesto no fue ingenuo ni casual, sino un claro posicionamiento en sintonía con la coyuntura. «Por supuesto, y en este momento además. Digo, él sabe en qué momento lo estaba haciendo y cuándo lo estaba decidiendo, y quiso estar y quiso recibir esa premiación. Es una defensa de la universidad de su lado también», sentenció.
De este modo, la distinción otorgada por la UBA trascendió el ámbito protocolar y se convirtió en uno de los respaldos más resonantes que ha recibido el sistema universitario público en medio de su pulseada contra las políticas de ajuste del Ejecutivo nacional.

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