En una industria castigada en Argentina como es la audiovisual, el desembarco de las series verticales trajo, primero, cierto desconocimiento en la materia, luego desconfianza y escepticismo por un formato a priori menor, hasta que, finalmente, viendo su crecimiento en distintos países, emergió el apoyo, el incremento de trabajo y la multiplicación de proyectos.
¿De qué se habla cuando se mencionan a las series verticales? De micro ficciones, con episodios de 1 a 2 minutos de duración, que el espectador sólo puede ver en su celular. A través de de distintos ganchos, estas historias intentan tomar cautivo al consumidor para continuar al siguiente capítulo.
Son series que en total pueden llegar a durar dos horas y hasta se pueden ver de pie. Sirven para llenar espacios vacíos que pueden aparecer en una sala de espera, en un viaje en subte, en la cinta caminadora del gimnasio o hasta en el baño. Apunta a la generación TikTok, pero también a públicos adulto: el dedo que sube por la pantalla es el que manda.
Después de comprobarse su éxito en Estados Unidos y Asia, este año empezaron a pisar fuerte en Argentina. «Está funcionando cada vez mejor y generando trabajo a actores, directores, guionistas y técnicos. Al principio se la miraba de reojo, con recelo por el tipo de formato, pero hoy es una alternativa laboral que se tiene en cuenta», afirma Lorena Miraglia, quien está al frente de The Eleven Hub. Junto a canales de streaming como Olga y el de Telefé son las principales productoras de contenido, mientras que Shorta es de las aplicaciones más importantes, con 28 títulos estrenados.
«Fuerte al medio», ficción dedicada al fútbol, con el actor e influencer Jero Freixas.«Muchos detractores revirtieron su posición cuando las series verticales empezaron a ganar espacio. Es un modelo de negocio que funciona en el mundo hace años, sólo que en Argentina todo llega más tarde. Pero fue probado y aprobado por el usuario, porque se cuentan historias de menor costo, pero con buen valor de producción», explica Miraglia, que no duda: «Claro que tiene futuro: esta industria presentó informes que muestran un proyectado de inversiones de más de 25 billones de dólares para 2030».
Entre las series estrenadas este año se destacan «Fuego prohibido», «TILF», «Fuerte al medio», «Bon vivant», «El hotel de los secretos», «Triángulo amoroso», «Cómo deshacerse de una estrella de fútbol», «Verdad o shot», «Jubilada y peligrosa». Forman parte de las escenas no sólo actores, también hay cabida para influencers, celebrities, instagramers con muchos seguidores y ex participantes de reality-shows. Vale decir que las series verticales permiten contar más historias porque demandan menos recursos económicos.
Maxi López y Wanda Nara protagonizan «Triángulo amoroso», una microserie en la que se parodia la vida de los famosos.Contra lo que podría suponerse, la Generación Z -es decir, los nativos digitales- no es el principal segmento consumidor. Si bien en la Argentina no hay datos estadísticos, según el sitio World Screen, el público más fuerte que sigue este formato en América Latina son mujeres de entre 35 y 45 años. Los menores de 25 dicen presente, pero no constituyen el núcleo principal de la audiencia. La coincidencia de las voces especialistas es que «hay material para cada público. Hoy por hoy, todos estamos en el teléfono. No hay un techo generacional».
¿Por qué prendieron en Argentina? «Se juntaron tres cosas al mismo tiempo. El teléfono ya era la primera pantalla para casi todo el mundo, pero la ficción seguía pensada para otras. Al mismo tiempo apareció una generación que si bien busca formatos más rápidos, sí quiere una historia bien contada. Y, por último, ya había una industria audiovisual de primerísimo nivel buscando formatos nuevos. La ficción vertical ordena todo eso: historia pensada para el celular, de arranque a fin, sin pedirte que cambies de dispositivo ni de hábito», analiza Tomás Escobar, CEO de Shorta.
Gimena Accardi es la protagonista de «TILF», una de las series verticales más vistas.Conocedor del paño, Escobar admite cierta necesidad de llegar al nicho joven, pero remarca que «no competimos tanto contra la TV o el streaming tradicional, sino contra la atención hacia TikTok, reels, YouTube. Ahí está hoy el tiempo de la gente. La diferencia es que esas plataformas te dan contenido infinito y gratis, pero no te dan una ficción, con guión, con actores, con un arco que te deja con ganas del próximo capítulo. Nuestro desafío no era inventar una necesidad, era igualar o superar esa propuesta de valor con algo que esas plataformas no tienen: historias propias».
En un relevamiento de Clarín, los consumidores promedio de las series verticales promedian los cuarenta años. «Siempre fui de ver mucho cine y series, pero últimamente me cansa un poco, no sé si por falta de tiempo o de paciencia, pero no llego a terminarlas, las dejo por la mitad, incluso, a veces, no termino ni un capítulo», dice Rocío Germano (52), contadora. «Este formato es más fácil, directo, ya estás con el celular, mirás unos minutos, te enganchás y de pronto miraste ocho o diez capítulos en menos de veinte minutos».
Para Carla Ponte (46), comerciante, «el contagio se fue dando de manera natural, porque yo soy vendedora y tengo muchos espacios libres durante el día y estaba todo el tiempo viendo reels en Instagram. Estas series al menos me ordenaron, una me fue llevando a otra y me fui enganchando. Me gustó mucho ‘TILF’, con Gimena Accardi, y ‘Triángulo amoroso’, con Wanda Nara. Reconozco que a veces me distraían en mi laburo, pero empecé a tener más cuidado y hoy estoy más canchera».
Se ríe Marcela Figueiras (43) porque comenta que logró contagiar a su marido «que al principio se burlaba y me miraba raro por ver series en formato vertical. Le conté sobre la primera que vi, ‘Bon vivant’, le mostré un par de capítulos y se prendió, pero cada uno con su teléfono», describe la kinesióloga, que hace saber que no paga nada, «por ahora me banco las publicidades». Remarca que «son fáciles de ver una vez que entrás a la aplicación y me parece interesante la temática, hay de todo un poco, y te confieso que hace meses que no me conecto con Netflix».
«Las ratas», el nuevo policial negro de Shorta que está filmando César Bordón y elenco.Con mucha experiencia en las series tradicionales como las de Sandro, Cris Miró o Luis Miguel, César Bordón no tuvo prejuicios cuando le llegó la propuesta de ser el coprotagonista de Wanda Nara y Maxi López en «Triángulo amoroso», la serie vertical de Telefé Estudios.
«Es laburo y es importante llegar a otros públicos. Claro que tenía todas las dudas, yo tengo otra edad, vengo de otro palo, pero ante todo soy una persona audaz, proactiva al cambio. ¿Qué me costó más? El ritmo de filmación es frenético y definiría mi debut como una experiencia curiosa y muy buena. Es un formato en el que se priorizan los planos cortos y por episodio pronuncio dos o tres frases. Debo ser preciso y contundente«, explica.
Señala Bordón que él no estaba buscando trabajo en ese «circuito», pero que fue uno de los elegidos para la microserie y su representante se lo comunicó. «Escuché y me pareció que estaba bien, yo por suerte tengo ofertas de países como México o Uruguay, pero hay que reconocer que no abundan las posibilidades. ¿La paga? Definitivamente mucho menos, pero es un trabajo que se hace rápido y puede surgir más. Si el ritmo de producción se mantiene, la idea es hacer una serie por mes. Creo que es el fenómeno que se viene».
Bordón, que ya está sumergido en la realización de «Las Ratas», un policial negro para Shorta, reconoce que le cuesta ver una historia a través del teléfono. «No me termino de adaptar, ni de relajar, no hay como estar en un sillón viendo una serie, pero creo que es cuestión incorporar nuevas costumbres y entender que estamos en otra época».
Gimena Accardi es otra de las experimentadas actrices debutantes en el formato. Protagoniza «TILF», estrenada en los canales de streaming de Olga, que tuvo 100 millones de vistas, fue vendida a los mercados asiático y norteamericano, y hasta participó en el Festival de Cine de Málaga. «Creo que es un formato que llegó para quedarse, pero no para ocupar el lugar de otra plataforma, sino para complementar», aporta.
Cuando se le consulta por las complejidades de incursionar en el formato, Accardi no lo duda: «Adaptarse a los tempos de episodios tan cortos y dejar en cada final un anzuelo para mantener el interés y evitar el scrolleo. Es clave que el espectador siga allí, interesado, intrigado de lo que vendrá», dice la actriz que se muestra optimista con este incipiente boom: «Creo que suma en todo sentido, sobre todo en el laboral, para que la rueda siga girando».
«Que la rueda siga girando», enfatiza Accardi y no se equivoca: va siendo frecuente ver en los elencos reconocidas figuras como Leonor Manso, Laura Azcurra, Julia Calvo, Nazareno Casero, Ludovico Di Santo, Fabio Di Tomasso, Gabo Correa, Candela Vetrano, entre otros.
Cinéfilo de toda la vida, habitué de salas de autor, Santiago Bianucci, profesor de lengua, orillando los cincuenta, admite con cierto pudor «un cambio de época» en su vida. «Me enteré del formato vertical por mi pareja y no quería saber nada. Reconozco que fui crítico desde el vamos sin siquiera echar un vistazo. A escondidas pispeé algunos trailers y me terminé animando a ver algunas historias como ‘Fuerte al medio’ y me enganché. Me costó admitirlo… tampoco voy a generalizar y menos voy a cambiar al cine por esto. Pero creo que hay que darle una oportunidad».
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