“El nene habló vivo y no lo escucharon; ahora tiene que hablar muerto”, dijo Lorena Andrade, madre de crianza de Ángel Nicolás López, durante el velatorio del chico de 4 años asesinado en Comodoro Rivadavia. Y su cuerpo está hablando, con cada lesión, con cada marca. Un dolor que no se veía pero que ahí estaba y nadie frenó.
Según informaron fuentes judiciales a Clarín, el nene de cuatro años tenía 22 golpes internos en la cabeza que se «corresponden a días anteriores a la fecha de la muerte del menor».
Para los investigadores, el caso encaja en un “síndrome del niño maltratado”, cuando un chico sufre agresiones repetidas en el tiempo. Su madre biológica, Mariela Altamirano, y su padrastro Maicol González fueron imputados por homicidio. Este martes, el juez ordenó la prisión preventiva de los dos por seis meses.
El informe de autopsia tiene varias hojas y en cada una se reconstruye lo que sufrió Ángel en sus últimos días. El nene vivía en lo de su madre después de que el juez Pablo José Pérez, coordinador del Fuero de Familia de Comodoro Rivadavia, decidiera darle la tenencia. La decisión se tomó, a pesar de que abandonó a Ángel cuando tenía un año, tenía denuncias por violencia y hace dos años ya le habían quitado otro hijo por maltratos. Antes el chico vivía con su papá, Luis López, y su pareja Mariela Andrade.
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El video del nene de 4 años muerto en Comodoro Rivadavia: no quería volver con su madre biológica
En primer lugar, Ángel llegó al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia en ambulancia, tras haber sufrido un paro cardiorrespiratorio en la casa donde vivía junto a su madre biológica, su padrastro y una beba de seis meses.
Según indicó el personal, «hubo un antecedente de traumatismo previo». El menor ingresó en estado crítico: inconsciente, pálido, sin responder a estímulos. Los médicos lograron reanimarlo, pero su cuadro era muy grave. Fue intubado y quedó en coma. Finalmente, murió el 6 de abril a las 23.40.
Ángel pesaba 19,700 kg y media 109 cm. Según el informe, el nene tenía «un estado de nutrición bueno» y no tenía tumores ni fracturas en los huesos del cráneo. La forense detalló que al analizar «el cuero cabelludo evidenció múltiples áreas de infiltración hemática (sangrados internos)«.
Mariela Altamirano, mamá biológica de Ángel, está imputada por homicidio agravados por el vínculo. Foto Martín Levicoy. Matías Baldoncini, neurocirujano de la Universidad de Buenos Aires, explicó que estas lesiones hemorrágicas que tenía Ángel en su cuero cabelludo son contusiones que aparecen habitualmente en la piel, también llamados “chichones”.
«Se producen por golpes contusos, es decir, por impactos con objetos o estructuras redondeadas y no cortantes. Pueden originarse, por ejemplo, por un golpe con un palo, un puñetazo, un cabezazo o cualquier otro traumatismo de este tipo», agregó el médico.
El especialista explicó que estas contusiones se generan por la ruptura de los vasos sanguíneos del cuero cabelludo, lo que provoca la acumulación de sangre en la zona golpeada.
Lesión por lesión, lo que encontraron en la cabeza de Ángel
“Lo que se desprende de la autopsia es que las lesiones que presentaba Ángel López fueron llevadas adelante de forma voluntaria, no accidentales”, aseguró Facundo Oribones, el fiscal de la causa, durante la audiencia de control de detención.
Según el informe preliminar de la autopsia al que accedió Clarín, Ángel Nicolás López tenía lesiones distribuidas por toda la cabeza:
- En la frente se observaron 12 hematomas de forma redondeadas u ovaladas que miden entre 1 y 1,5 cm.
- En la zona parietal (parte superior y lateral del cráneo), se encontraron 6 de estas lesiones, también de forma redondeadas u ovaladas que miden entre 1 y 1,5 cm.
- Mientras, que en la región temporal (al costado, a la altura del oído) se halló una contusión de 2,2 cm de diámetro de forma ovalada y de coloración roja oscura.
Las fotos de Ángel con marcas en la cara que subió la pareja de su padre. - En la región occipital (nuca) se observó un hematoma de 1 cm de diámetro de forma alargada y de coloración rosa oscura.
- Entre el cuero cabelludo y el hueso del cráneo se encontraron 7 sangrados de mayores dimensiones. Cada una medía de 3 a 4 centímetros de diámetro y abarcan un área de 6×8 centímetros.
Una testigo clave contó que obligaban al nene a usar una máscara de Spiderman para esconder los golpes. Y que después de su muerte, la pareja quemó la ropa del niño porque «estaría manchada de sangre«.
Según dijo Oribone, estas lesiones tendrían entre siete y diez días y son internas debido la violencia de los golpes. La conclusión final de la autopsia estableció que Ángel sufrió muerte cerebral vinculable a una “hipertensión endocraneana por edema cerebral difuso y generalizado asociado a herniación de las amígdalas cerebelosas vinculable a hemorragia subaracnoidea”.
El nene murió a los 4 años en Comodoro Rivadavia.Según explicó el fiscal, esas heridas provocaron derrames y una acumulación de sangre en la parte de atrás de la cabeza, lo que derivó en un edema cerebral que terminó causando el paro cardiorrespiratorio y la posterior muerte de Ángel Nicolás López.
Sin embargo, todavía faltan estudios complementarios e histopatológicos para determinar con mayor precisión el tipo y la cantidad de lesiones que tenía Ángel en su cuerpo.
Quién le pegaba a Ángel
Para la fiscalía, Maicol González fue el responsable de los golpes al nene de cuatro años, mientras que Altamirano sabía del maltrato y no hizo nada para protegerlo. La acusación se apoya en el testimonio de varios testigos que lo describen como una persona violenta, con antecedentes de agresión a niños chiquitos. Y que además practicaba karate en el gimnasio municipal de Comodoro Rivadavia.
El primer testimonio fue el de la señora Arévalo que vio a la pareja cuando subían a la casa. González llevaba a la beba en brazos y Altamirano lo perseguía, mientras le gritaba a los vecinos que lo detuvieran porque le había pegado a su hijo.
Maicol González habló en la audiencia de de control de detención que se realizó este martes en la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia. Foto Martín Levicoy FTPTambién declararon ante la fiscalía ex parejas de Maicol González. Cecilia Torres Velázquez, madre de una de sus hijas, contó que la relación no terminó por violencia hacia ella, sino porque González agredía físicamente a la nena.
Por su parte, Rocío Villegas, con quien también tiene un hijo, aseguró que sufrió violencia de género durante el embarazo y que el niño también era maltratado por su padre.
El fiscal mencionó también la declaración de Roberto Maidana, ex cuñado de Altamirano, quien afirmó que la mamá biológica le pegaba a Ángel y lo castigaba con duchas de agua fría o lo dejaba encerrado para salir de noche.
Por último, la maestra del Ángel señaló que el nene se quejaba de que se bañaba con agua fría en la casa y que quería agua calentita. La docente intentó hablar con Altamirano, pero la mujer le dijo que el nene se bañaba solo. Tenía tan solo cuatro años.
Por su parte, el hombre optó por hablar en la audiencia de control de detención que se realizó este martes en la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia y aseguró que en el ámbito familiar a Ángel “se lo corregía o se le daba un coscorrón como a cualquier nene, pero esas barbaridad que dicen de golpes y maltrato y agua fría no».
Desde que Ángel llegó a esa casa, en noviembre del año pasado, su vida fue un calvario. Su papá Luis López y Lorena Andrade se cansaron de ir a los juzgados de familia y reclamar para que se lo devuelvan. Como dice la remera que llevan a todos lados para pedir justicia: «Si te hubieran escuchado, estarías con vida».
Comodoro Rivadavia. Enviada especial
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