28 de junio de 2026

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Su hijo era futbolista y murió después de una cirugía: "El anestesista tenía una condena por mala praxis"

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Hay fechas que tienen un significado diferente, un peso específico propio y doloroso de alguien que no está. Es como esos otros días como el cumpleaños, el día de la madre, navidad o año nuevo, pero esta es la fecha de la muerte. «Estoy a veinticuatro horas de cumplirse el año del fallecimiento de mi hijo. Todavía puedo decir: ‘A esta hora, hace un año, estábamos haciendo tal cosa’. ¿Y sabés que estaba haciendo? Comprando una venda y una férula para la operación de Cami.».

Anabella Bianucci (46) es la madre de Camilo Nuin (18), el volante central de San Telmo que murió en medio de una operación de ligamentos cruzados de la pierna derecha, realizada en la clínica Espora de Adrogué, el 25 de junio de 2025. «A veces los días son insoportables… Yo me estoy yendo unos días de viaje con mi hija para cambiar de aire y el domingo estaremos de regreso para el homenaje».

Camilo será recordado este domingo, a las 15, en el Club de Baby Fútbol El Rayo, en la localidad de Merlo. «Decidimos que fuese en ese lugar porque allí jugó mi hijo entre sus ocho y doce años, y fue realmente feliz en ese club. Estoy segura de que Cami hubiera estado muy de acuerdo con la elección», comparte Anabella, que confiesa estar en medio de un tratamiento médico para intentar sentirse un poquito menos angustiada, «pero como decía antes, son fechas que te aplastan«.

La familia apunta a una mala praxis y tiene en la mira al cirujano Javier De Franco y, especialmente, al anestesiólogo Horacio Martínez Cerana. «Yo estuve investigando y Martínez Cerana no sería anestesiólogo, sino médico legista. Lo pude verificar en el SISA (Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino), que es la red digital del Ministerio de Salud de la Nación donde están todos los datos de los profesionales de la salud a nivel federal», afirma.

En abril pasado se hizo una marcha a la clínica Espora, para pedir justicia. Foto: Luciano Thieberger

El rostro de Anabella es una coctelera de emociones: impotencia, dolor, pero sobre todo una fuerza arrolladora. «Esto que digo también lo afirma el informe del Colegio de Médicos de Avellaneda, que dice -lee- ‘el doctor Horacio Esteban Martínez Cerana se encuentra matriculado desde el 9 de marzo de 1992, no habiendo denunciado especialidad alguna en los registros de nuestra institución’. Es llamativo, ¿no? Porque todos los médicos figuran con su especialidad, si es que la tienen», anuncia suspicaz.

La causa penal tramita en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 10 de Lomas de Zamora, a cargo del Fiscal Carlos Pérsico. Hasta el momento no hay imputados.

«En septiembre se realizará una segunda junta pericial ante el fiscal en la Asesoría Pericial de Lomas de Zamora. En la primera, realizada el 17 de marzo pasado, se determinó que mi hijo murió por un paro cardiorrespiratorio. ¿Es joda, no? Todo el mundo muere así. Yo quiero saber por qué una cirugía simple de ligamentos cruzados termina en un evento centinela. Creemos que se trata de un homicidio simple», descarga Anabella, madre guerrera que no claudica hasta encontrar respuestas en la Justicia.

"Además de mi hijo, era mi amigo, mi confidente y me celaba mucho, mi Cami hermoso", recuerda Anabella Bianucci, su mamá.

Camilo soñaba con jugar en Primera. Era el capitán de la reserva de San Telmo, y el técnico Chiqui Arias le veía pasta, técnica y personalidad para dar el gran salto. El 12 de marzo de 2025, cuando Arias le avisó a Nuin que el DT de la Primera lo venía siguiendo y lo quería tener en el plantel, se lesionó solo y se rompió los ligamentos de la rodilla derecha.

«Era un chico muy enfocado, estaba metido con su carrera deportiva. Pibe responsable, para nada salidor ni bolichero y tenía las intenciones de hacer la licenciatura de educación física… Era muy querido por sus compañeros, pero muy… Más de 300 personas fueron a su velatorio. ¿Algo quería decir, no?», desliza Anabella, que también hace de vocera de la familia. Camilo, el padre, prefiere hacerse a un costado y estar junto a Juana, la hija menor.

Camilo, festejando un gol, junto a sus compañeros de la reserva de San Telmo.

Anabella se convirtió en una investigadora serial y estudiosa de las leyes, y es quien golpea la puerta de los medios para contar su verdad y difundirla, ante la falta de acción de la Justicia. «¿Qué protocolos de seguridad fallaron? La muerte de Camilo no fue una fatalidad inevitable, fue el resultado de un sistema que desprotege al paciente en cada etapa. Por empezar, el quirófano de la clínica Espora operó bajo condiciones de precarización y desabastecimiento. A mi hijo no lo lo pesaron ni lo midieron antes de anestesiarlo».

Remarca también el abandono y la deshumanización: «Se condicionó el canal de comunicación médico-paciente a la acreditación de una transferencia bancaria del club San Telmo, mercantilizando el acto médico y dejando a mi hijo desamparado ante sus dudas previas».

La familia unida. Camilo padre, Anabella y Juana, la hija menor. Todos juntos pidiendo justicia por Camilo. Foto: Luciano Thieberger

Y cuestiona Anabella la ruptura del protocolo de información familiar: «Mientras todos esperábamos desesperados en la sala, las autoridades de la clínica rompieron toda ética al comunicarse primero con los directivos del club San Telmo para avisar sobre la muerte de Cami, antes de informarnos a nosotros».

La familia Nuin habla de «escudo del silencio corporativo. La negligencia dentro del quirófano está amparada por una red de instituciones que miran para otro lado. ¿Cuáles? La clínica Espora, el Colegio de Médicos de la provincia de Buenos Aires, la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires y la Federación Argentina de Asociaciones de Anestesia», enumera. «Nadie salió a decir una palabra. Indignante», reclama.

El flyer para el homenaje de este domingo a Camilo Nuin a un año de su fallecimiento.

Vuelve a hacer foco en Martínez Cerana, «que al momento de la operación de Camilo, ya contaba con una condena previa por mala praxis. Le dieron 2 años y 8 meses de cumplimiento efectivo y cuatro años de inhabilitación y hoy sigue trabajando como si nada en la misma clínica Espora. Yo averigüé sobre ese antecedente y encontré y hablé con los padres de ese chico operado por Cerana, que también era deportista y en 2006 quedó cuadripléjico después de la intervención«.

Sobrevuela el «Familia Nuin», que una enfermera vociferó al salir del quirófano pasadas las nueve de la mañana del 25 de junio del año pasado. «Fui yo, me adelanté y la mujer me dijo: ‘Algo se complicó, está en paro’. Al toque salió Martínez Cerana, que no se sacó el barbijo y sólo se le veían los ojos: ‘Murió’, tiró como si nada. Y se fue. Alcancé a decirle ‘Qué le hiciste hijo de puta’, y me cerró la puerta».

Camilo Nuin jugaba en el mediocampo y el día que le avisaron que sería promovido a Primera, se lesionó los ligamentos de su rodilla derecha.

Insiste y machaca que no fue un accidente, que fue abandono y desidia. «¿Quién nos cuida cuando nos entregan a un equipo médico, si la prioridad de las clínicas es la caja sindical y el silencio corporativo?», se pregunta.

Vuelve la cabeza a aquella mañana de terror… Recuerda con un leve matiz sonriente el abrazo interminable, el de la despedida y el no querer irse y dejar a Camilo solo en el quirófano. «Lo besé mucho, lo abracé con toda mi fuerza, estaba calentito y con el rostro en paz, sereno, tenía su carita de siempre, no parecía haber sufrido, sí la batalló como un león que fue, hizo mucho esfuerzo por volver respirar, pero se encontró con la negligencia médica».

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