Primero los sacaron del Centro de Desarrollo Infantil (CDI) Evita; después, en el marco del espectacularizado desalojo del Instituto Nacional Juan Domingo Perón (INJDP), les quitaron la concesión del Café con Perón; ahora van por Lo de Néstor, el bar que el Ministerio de Capital Humano clausuró en el marco de la intervención de la cooperativa que hasta hace poco trabajaba en los tres lugares. Sus trabajadores denuncian a Página/12 una “seguidilla de actos de persecución por nuestra identidad política» y advierten sobre un «tándem» mediático – estatal para cerrar todos sus lugares. Aseguran, sin embargo, que «vamos a seguir trabajando aunque les duela«.
Un mes después de la clausura de Un café con Perón, todas las pertenencias que la Cooperativa Lo de Néstor tenía en el Instituto siguen encerradas allí. No pudieron sacar nada de lo que habían comprado para aportar al café concesionado por el Estado, pero en un rapto de lucidez, antes de ser desalojados, rescataron la emblemática escultura de tamaño real de Perón que esperaba a la clientela tomando café en el bar del edificio que supo ser parte del Palacio Unzué, residencia presidencial hasta 1955, lugar en el que murió Evita. Hoy la escultura cumple la misma función, pero en una mesa del local de Bolívar 538, rodeada de las fotos y consignas de liturgia peronista del bar Lo de Néstor. Desde la semana pasada, sin embargo, el local tiene sus cortinas cerradas.
Leonardo Duva, cara visible de la cooperativa, recibe a este diario sentado a una mesa del bar, cerca de la figura de Perón. Reconstruye así lo ocurrido desde hace ya ocho días: «Empezó con un nuevo ataque en tándem. Los medios oficialistas largaron una noticia falsa sobre la plata que recibíamos y automáticamente apareció atrás el aparato del Estado. El martes vino el gobierno porteño a clausurar el lugar y el jueves sale el comunicado de Capital Humano anunciando que directamente intervenían la cooperativa para liquidarla y venían a tomar posesión del local. Obviamente que no lo permitimos, nos rehusamos a darles las llaves del lugar en el que trabajamos y que encima, a diferencia del INJDP, tiene un dueño privado al que nosotros le alquilamos el fondo de comercio», señala.
El comunicado al que se refiere Duva fue publicado en las redes sociales de la cartera a cargo de Sandra Pettovello el mismo jueves. Allí se informaba que, a través del Instituto Social de Asociativismo y Economía Social, y en el marco de una causa judicial abierta por el tema, se había dispuesto la intevención de la cooperativa porque «continúa realizando operaciones comerciales sin contar con la debida autorización» y porque «recibió fondos del Estado entre 2020 y 2023«.
Ninguna de estas cosas es negada por la cooperativa, pero con una campana por completo diferente. Sobre el quite de la autorización, señalan que fue un medida arbitraria tomada por el Ministerio precisamente para dejar a la cooperativa en el vacío: «A nosotros nos sacan la matrícula y eso nos deja automáticamente en infracción, quedamos como un NN. Ellos pretendían que después de lo de Café con Perón dejáramos de trabajar, que desapareciéramos, pero vamos a seguir haciéndolo aunque les duela, así que ahora aceleraron para intentar cerrarnos acá también«, apunta Duva, que indica que ya se están tramitando los papeles de una nueva cooperativa a la que trasladarán la operación del bar para poder seguir trabajando.
Los fondos recibidos por parte del Estado, en tanto, fueron en función del servicio de alimentación que la cooperativa brindaba en el CDI Evita del entonces Ministerio de Desarrollo Social, que funciona en el edificio histórico de la exFundación Eva Perón de Salta al 245 y al que asisten hijos de trabajadores del ministerio. Adrián Jaime, otro integrante de la cooperativa, indica en este sentido que esos fondos partían de la Secretaría de niñez y Familia (SENAF) «para alimentar todos los días, en medio de la pandemia, a 50 niños desde los 45 días a los 4 años de edad. Se les brindaba un servicio de comidas que atravesó a los gobiernos donde estuvieron tres ministros en 2020, 2021, 2022, 2023 y hasta el 31 de abril de 2024«.
Durante la emergencia de la pandemia, señalan desde la cooperativa, los fondos fueron a través de resoluciones de «pronto despacho«, pero en 2022 se efectivizaron en una licitación con contratación directa, «donde se concursó con otras empresas cooperativas comparándose precios y calidad, con todos los papeles al día, nutricionistas para elaborar dietas y empleados formalizados; así se ganó la concesión legítimamente«. Advierten, además, que el Estado todavía les debe cinco meses de servicios realizados y que la anterior empresa a cargo del servicio «cobraba cuatro veces más caros los alimentos«.
Ya sin poder dar de comer a los niños y niñas del CDI, y tras el desalojo del Café con Perón, los alrededor de 30 trabajadores y trabajadoras de la cooperativa se comprometieron en asamblea a hacer todo lo posible para sostener las fuentes laborales. Lo hicieron principalmente gracias al bar de Bolívar, donde debieron extender los horarios para aumentar la producción y garantizar los empleos, algo que venía funcionando hasta la semana pasada, cuando se vieron obligados a cerrar el lugar.
Duva sostiene en este sentido que «pensamos que todo esto se terminaba cuando nos sacaron de Perón, pero evidentemente la seguidilla de persecuciones por nuestra identidad va a seguir«. «Es una cuestión político-ideológica y también de concepto. No hay pan y tiene que haber circo, y para eso buscan sostener la idea de los kukas y los chorros. Y por otro lado está lo colectivo, porque ellos reivindican la idea de un individualismo sin Estado y nosotros, por el contrario, entendemos que la salida es colectiva y que el modelo cooperativo puede mostrar un proyecto de trabajo genuino», agrega.
Los y las trabajadoras del lugar realizaron el lunes una asamblea para definir los pasos a seguir. Decidieron, por precaución, mantener el bar cerrado al menos hasta que se oficialicen los papeles de la nueva figura, algo que, según dijeron a este diario, está al caer. Mientras tanto, ocupan el tiempo en seguir mejorando el local con reformas en distintos lugares del bar, que contaba hasta la clausura con un buen funcionamiento pese a la situación crítica general: «Ya hablamos con el dueño del local y con nuestros proveedores y nadie quiere que esta cooperativa cierre porque funciona. Aunque el consumo viene cayendo, cayendo y cayendo todos los meses, nosotros tenemos precios populares y una identidad que hace que mucha gente nos elija por sobre otros lugares», asegura Duva.
En la asamblea también definieron lanzar una campaña para difundir la situación en los medios con un comunicado en el que advirtieron que «no vamos a arrodillarnos ante los poderosos y farabutes que gobiernan con un multimedio desparramador de falsas noticias y la mafia judicial». Este sábado 26 de julio a las 12 del mediodía, llevarán la escultura de Perón a las puertas de departamento de Cristina Fernández de Kirchner de San José al 1111 para visibilizar la situación de la cooperativa.
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