El malestar está relacionado principalmente con las versiones que ubican a Julián como uno de los principales objetivos del Barcelona. El futbolista tiene contrato con el Atlético hasta junio de 2030, pero su continuidad en Madrid se encuentra en duda y la relación con una parte de los aficionados parece haberse deteriorado considerablemente.
El club español, de todos modos, mantiene una postura firme respecto de la negociación: no tiene intención de facilitar una transferencia al Blaugrana por los 100 millones de euros que ofreció el conjunto catalán, mucho menos aceptar la salida mediante una operación alejada de las condiciones que considera adecuadas.
El futuro de Julián Álvarez todavía está abierto
El escenario podría modificarse durante los últimos días del mercado. El conjunto que dirige el Diego «Cholo» Simeone le habría abierto la posibilidad de buscar otro destino después de la reacción de los hinchas, pero una de las alternativas que apareció fue Arsenal y el argentino no tendría intención de regresar a Inglaterra.
Por eso, el culé continúa atento y mantiene su propuesta, mientras el Atlético evalúa qué hacer con una situación que se volvió cada vez más compleja. La ausencia de Julián en el entrenamiento, en principio, está relacionada exclusivamente con una “indisposición” y se espera que pueda estar disponible para el partido ante Sevilla. Sin embargo, el contexto hace que cualquier movimiento alrededor del delantero sea seguido con especial atención.


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