La sucesión de sismos superiores a 7 grados con miles de víctimas y decenas de edificios caídos en Latinoamérica ha generado preocupación en Argentina, con parte del territorio atravesado por fallas geológicas activas.
Clarín consultó a geólogos especialistas en sismos. La jefa de investigación sismológica del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres), Irene Pérez, y el docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Eduardo Malagnino, explicaron por qué se producen tantos sismos en Latinoamérica y qué puede pasar en Argentina.
Pérez explica que el oeste de Sudamérica se encuentra en un entorno tectónico dinámico y activo. «Nuestra región está dominada por la interacción entre la placa de Nazca, que forma parte del fondo del océano Pacífico, y la placa Sudamericana, sobre la cual se encuentra nuestro país. La placa de Nazca subduce, se introduce, por debajo de la placa Sudamericana, lo que se conoce como el Cinturón de Fuego del Pacífico. Es en esta zona del planeta donde se acumulan enormes cantidades de energía y tensión que, al liberarse, generan sismos», detalla la experta.
¿Los últimos terremotos tienen relación entre sí?
Malagnino aclara que no estamos ante una situación anómala en la región. «No tienen relación los sismos de Venezuela, Colombia y Perú. Están ocurriendo bajo condiciones tectónicas diferentes e incluso comprometiendo distintas placas», dijo el doctor en geología.
Respecto a lo que ocurrió en Venezuela, que tuvo dos sismos bajo condiciones de placas laterales, el especialista de la UBA explicó cómo es el fenómeno: «La placa del Caribe se mueve hacia el este, con respecto a la placa Sudamericana. La falla que generó esos dos sismos, de 7.2 y el 7.5, se da en un desplazamiento lateral de un bloque».
Eduardo Malagnino, geólogo de la UBAY aclaró Malagnino que el nivel de destrucción en La Guaira se debió a que los sismos de Venezuela fueron poco profundos (las urbanizaciones estaban muy próximas al epicentro, entre 10 y 20 kilómetros de profundidad), agravado por la falta de construcción sismo resistente y porque muchas de estas urbanizaciones estaban sobre terreno blando, que magnifica la onda sísmica.
Explicó que el sismo de Colombia (7.4) fue diferente porque una placa se mete abajo de la otra, «la de Nazca abajo de la Sudamericana, y el epicentro estuvo a más de 100 kilómetros de profundidad, por lo que hay que descartar que los sismos de Venezuela hayan podido gatillar los de otros».
El sismo del sur de Perú (7.2) fue similar al de Colombia, misma característica de placas y profundidad, pero Malagnino asegura que los detalles fueron distintos. «En Perú la placa oceánica cuando choca con la sudamericana no se hunde en 45 grados, sino que se mueve pegada a la base de la placa continental sudamericana. Ninguno de los sismos están encadenados ni guardan relación entre sí«, concluye.
La jefa de investigaciones del Inpres, organismo nacional con sede en la ciudad de San Juan, consideró que solo hubo coincidencia temporal entre los recientes terremotos. «No hay evidencia que permita asociar de manera directa estos terremotos con un aumento de la amenaza sísmica en nuestro territorio. Un sismo fuerte que ocurre a miles de kilómetros, como los registrados en Venezuela, Colombia o Perú, responde principalmente a los procesos tectónicos propios de cada región», detalló Pérez.
Irene Pérez, doctora en geología, jefa de investigaciones del InpresEl Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) emitió la semana pasada un comunicado para despejar las dudas respecto a los sucesivos terremotos en la misma región. «La actividad sísmica en el norte de Sudamérica, Venezuela y Colombia, no guarda relación ni constituye un indicador de eventos similares en territorio argentino», aclaró.
En un repaso estadístico de los registros sísmicos, Malagnino señala: «En un mes se estima que tenés entre 10 y 11 sismos de magnitud 6 a 6,9; y un sismo de 7 a 7.9; mientras que de 8 o superior, hay uno solo por año. Puede haber algunos años en los que hay más cantidad de sismos que otros, por lo que es normal lo que está pasando».
¿Qué riesgo hay en Argentina?
El país tiene antecedentes históricos de terremotos muy severos, como el de Mendoza de 1861, el de San Juan de 1944, Caucete de 1977 y nuevamente San Juan, en enero de 2021.
Sin embargo, la investigadora del Inpres reitera que los sismos ocurridos en otras regiones del continente sudamericano, «no incrementan, por sí mismos, la amenaza sísmica en Argentina». Pero, asegura: «la amenaza existe por nuestras propias fallas geológicas activas«.
El Segemar recordó que Argentina es un país sísmicamente activo, y que la mayor actividad se encuentra en el centro oeste del territorio. Por eso, insiste en que el foco no debe estar puesto en la predicción, sino en la prevención, la preparación y la reducción del riesgo sísmico de manera continua.
¿Se puede predecir un sismo?
Los sismos no pueden predecirse. «La ciencia no permite anticipar con exactitud el día, la hora, el lugar ni la magnitud que tendrá el próximo terremoto. Ningún organismo sismológico del mundo puede realizar este tipo de predicción«, aclara la investigadora del Inpres.
Tampoco existe una frecuencia exacta ni un patrón estricto que se repita en el tiempo. «Lo que sí podemos establecer son probabilidades a largo plazo, basadas en la historia sísmica de una región y en el comportamiento de sus fallas geológicas activas y reconocidas. La liberación de energía, el sismo, puede producirse en cualquier momento».
¿Soportarán las viviendas actuales un terremoto?
Pérez destaca que Argentina ha realizado avances en materia de construcción sismorresistente, especialmente a partir de la catástrofe de San Juan de 1944. De todos modos, dice la experta, «es necesario continuar actualizando y optimizando los reglamentos y las normas constructivas, y fortaleciendo la prevención sísmica en la sociedad».
La infraestructura es solo una parte de la preparación. Los expertos en sismos piden fortalecer la preparación comunitaria e individual, mantener viva la memoria colectiva de los sismos del pasado, realizar simulacros periódicos en escuelas y lugares de trabajo y contar con planes de contingencia familiares, entre otras acciones.
¿Qué ciudades tienen mayor amenaza sísmica?
En 2023 y después de 40 años, el Instituto de Prevención Sísmica actualizo el mapa de peligrosidad sísmica. La conclusión es que todo el territorio argentino está sujeto a amenaza sísmica, en distintas escalas de peligrosidad.
«Las ciudades de San Juan y Mendoza se encuentran entre las que presentan mayor amenaza sísmica del país. También existe una amenaza importante, aunque en general de menor nivel, en distintas ciudades del Noroeste Argentino (NOA), como Salta, San Salvador de Jujuy, San Fernando del Valle de Catamarca y La Rioja», describe Pérez.
El mapa del Inpres también incluye áreas de peligrosidad en Tucumán, Córdoba y Tierra del Fuego. Para el geólogo Malagnino, Ushuaia ha registrado sismos de magnitud, como en 1949, con una magnitud similar al que destruyó a la ciudad de San Juan. «En Tierra del Fuego hay un contacto de falla lateral, muy parecida al que tuvo el sismo en Venezuela, por lo que si se destrabara podría generar un terremoto de 7,4 o 7,5 de magnitud en Ushuaia», explicó el profesor de la UBA.
Las nuevas zonas con actividad símica que detectó el Inpres, a partir de la medición en todo el territorio, están en la ciudad de Santiago del Estero, el oeste de Santa Cruz, el noroeste de San Luis, Bahía Blanca, la ciudad de La Plata, el Área Metropolitana de Buenos Aires y las Islas Malvinas.
En la región, Chile soportó el terremoto de mayor magnitud sísmica relevado. Sucedió en la ciudad sureña de Valdivia, el 22 de mayo de 1960. Tuvo una magnitud de 9,5Mw (Moment magnitude) y, en términos de energía liberada, los científicos calculan que fue 20.000 veces más potente que la bomba lanzada sobre Hiroshima en la Segunda Guerra Mundial.
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