Medidas municipales y poder vecinal
Para frenar la proliferación incesante de viviendas de uso turístico (VUT), la gestión municipal de Madrid puso en marcha el Plan RESIDE. Las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan el impacto de esta política:
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Caída en las solicitudes: Las peticiones para habilitar nuevos pisos turísticos cayeron un 42 % durante 2025, pasando de 289 a 167 trámites.
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Reducción de la oferta: La cantidad total de departamentos turísticos registrados en la capital se redujo un 40 %, descendiendo de 22.435 en agosto de 2024 a 13.431 en mayo de 2026.
A la par de las restricciones gubernamentales, el marco legal otorgó nuevas herramientas a los consorcios. Desde abril de 2025, las comunidades de propietarios pueden condicionar, limitar o prohibir la apertura de nuevas VUT si se alcanza una mayoría de tres quintas partes de las cuotas de participación, e incluso aplicar un recargo de hasta el 20 % en los expensas comunitarias a dichas unidades.
El reto de la retroactividad
Pese al refuerzo del blindaje vecinal, la normativa cuenta con un límite clave: la no retroactividad. Aquellos propietarios que ya operaban dentro de la legalidad antes de abril de 2025 conservan sus derechos, impidiendo que las comunidades expulsen de forma automática a los inmuebles turísticos consolidados. Mientras el atractivo del negocio perdure, la convivencia entre residentes permanentes y visitantes temporales continuará marcando el ritmo del centro urbano.

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