20 de agosto de 2026

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Tucumán: condenaron a un exmilitar por la sustracción y sustitución de identidad del nieto recuperado N°128

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Pese al pedido formulado por la fiscalía, los jueces resolvieron que la pena deberá cumplirse con monitoreo mediante dispositivo electrónico.

El tribunal también hizo lugar al pedido del Ministerio Público Fiscal para establecer una reparación integral de las víctimas y solicitó al Ministerio de Justicia de la Nación que realice las gestiones necesarias para hacer efectivas las medidas previstas en las leyes reparatorias.

Asimismo, dispuso que se garantice la continuidad de los tratamientos psicológicos de ambas víctimas. Los fundamentos de la sentencia se conocerán el próximo 26 de agosto, a las 14.

En su sentencia, el tribunal reconoció que “la búsqueda e identificación de las personas apropiadas durante el terrorismo de Estado constituye una obligación permanente del estado argentino derivada de sus compromisos constitucionales e internacionales en materia de derechos humanos”.

Marcos Eduardo Ramos y su padre Pastor Dante Campos, desparecido durante la dictadura

Marcos Eduardo Ramos y su padre Pastor Dante Campos, desparecido durante la dictadura

El caso

De acuerdo con la investigación, en diciembre de 1976, Marcos Eduardo Ramos, de cinco meses, y su hermano Elías Ismael Suleiman, de 8 años, fueron secuestrados por personal militar en una vivienda del barrio San Cayetano, en San Miguel de Tucumán.

Su madre, Rosario del Carmen Ramos, militante del PRT-ERP, había sido secuestrada por tercera vez a fines de noviembre o comienzos de diciembre de ese año, tras regresar a Tucumán desde Santiago del Estero.

Existen indicios de que fue llevada al centro clandestino de detención que funcionó en la Compañía de Arsenales “Miguel de Azcuénaga”, y al día de hoy permanece desaparecida.

Tras el operativo, los hermanos fueron trasladados a un inmueble de Tafí Viejo, donde había otros niños. Allí fueron separados y no volvieron a verse.

Elías fue llevado luego a una vivienda de la capital tucumana, donde sufrió malos tratos, amenazas e intentos de supresión de su identidad.

A los 8 años logró escapar y, tras caminar más de 20 cuadras, llegó a la terminal de ómnibus, donde encontró a un tío y pudo reencontrarse con su familia.

En 1999 se presentó ante la CONADI y relató los secuestros de su madre y su hermano.

Marcos, en tanto, fue sustraído y su identidad suprimida. Fue entregado a Víctor Lucio Sánchez, alias “Pecho i Tabla”, agente civil de inteligencia vinculado al Destacamento de Inteligencia N°142. Según la acusación, Sánchez obtuvo su cargo con el “aval ideológico y moral” de Carlos Alberto Vega, quien tenía responsabilidades en tareas de inteligencia y contrainteligencia y en el funcionamiento del centro clandestino “Arsenal Miguel de Azcuénaga”.

El niño fue inscripto falsamente como nacido el 17 de marzo de 1977 y como hijo biológico de Sánchez e Ilda Agustina Sánchez, con el nombre Marcelo Ariel Sánchez.

Durante el mismo operativo también fueron secuestrados Hugo Demetrio Castro y su hijo Juan Carlos, de 12 años, quienes cuidaban a los hermanos. Ambos fueron llevados al Arsenal.

Los restos de Hugo Castro fueron posteriormente identificados en el Pozo de Vargas, mientras que su hijo recuperó la libertad meses después.

En junio de 2026, poco antes del comienzo del juicio, la Oficina de Derechos Humanos de Tucumán de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad notificó a Marcos Eduardo Ramos el resultado de los estudios de ADN realizados por el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), que permitieron confirmar su vínculo biológico paterno con Pastor Dante Campos.

El análisis genético determinó que la muestra aportada por Ilda del Valle Campos, hermana de Pastor Dante Campos, presentaba una compatibilidad del 99,99 por ciento con el parentesco biológico de Ramos.

El resultado permitió identificar su rama paterna y completar la reconstrucción de su identidad biológica.

Ramos había recuperado su identidad en agosto de 2018, cuando el BNDG confirmó su vínculo materno con Rosario del Carmen Ramos. Con el nuevo estudio, pudo restablecer plenamente su identidad como hijo de Pastor Dante Campos y reencontrarse con otra parte de su familia biológica, casi 50 años después de su secuestro.

El alegato de la Fiscalía

La fiscalía formuló su alegato el pasado 8 de julio. El fiscal Camuña destacó durante su intervención que se trataba del segundo caso de un nieto recuperado en Tucumán y remarcó la trascendencia del reencuentro entre los hermanos, ocurrido luego de más de cuatro décadas de separación.

“Nadie hubiera pensado que se produciría el reencuentro entre dos hermanos que fueron separados hace más de 40 años, con la recuperación de identidad de Marcos, y ahora además con el enjuiciamiento de uno de los responsables de ese hecho”, señaló.

Camuña también puso el foco en el relato de Elías Suleimán, quien tenía ocho años cuando fue secuestrado junto con su hermano.

El fiscal destacó la imagen del niño trasladando en sus brazos al bebé de cinco meses hacia un destino desconocido y sostuvo que los integrantes del aparato represivo determinaron posteriormente el destino de cada uno de los hermanos, en una “distribución como si fueran un botín de guerra”.

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