21 de abril de 2026

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Un iceberg gigante se derrite frente a la Antártida

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Un grupo de científicos descubrieron que el iceberg conocido como A23, que llegó a ser el más grande del mundo, se está derritiendo. Este cuerpo de hielo se había desprendido del continente blanco hace 39 años, pesaba casi un billón de toneladas y contaba con poco menos de 4000 kilómetros cuadrados.

Los grandes trozos comenzaron a desprenderse por el aumento en la temperatura de las aguas y porque se traslada hacia el norte, en donde hay regiones ya de por sí menos frías que el Océano Austral. Gracias a las imágenes satelitales del servicio europeo Copernicus, se divisó que el tamaño actual del iceberg A23 se ha reducido a menos de la mitad, con solo 1770 kilómetros cuadrados y 60 kilómetros de ancho.

Andrew Meijers, un oceanógrafo del Instituto de Investigación Antártica de Reino Unido, consideró que el iceberg «está llegando a su fin». «Simplemente se está pudriendo desde la raíz. El agua está demasiado caliente para que sobreviva. Se está derritiendo con constancia», lamentó sobre un nuevo indicio del avance del cambio climático a nivel global. Por último, pronosticó que «en unas semanas será irreconocible».

La historia del iceberg

El iceberg A23 se desprendió de la Antártida en 1986 y terminó encallando en el Mar de Weddell, a 1330 kilómetros de las costas de Tierra del Fuego. El cuerpo de hielo estuvo detenido en el mar durante 34 años, hasta que en 2020 volvió a moverse al ser arrastrado por la corriente circumpolar antártica al igual que otros icebergs. 

Recién en marzo de este año volvió a encallar en las islas Georgias del Sur, alejándose de la base continental argentina. Allí se temió que pudiera poner en peligro la subsistencia de los pingüinos y las focas, aunque no sucedió. Finalmente el iceberg terminó rodeando la isla con velocidad, ayudado por las olas y las aguas menos frías que comenzaban a desgastarlo fuertemente.

De todas formas, la sobrevida que tuvo el A23 produjo asombro entre los científicos. El mismo oceanógrafo Andrew Meijers sentenció que estos cuerpos de hielo suelen estar «condenados» cuando abandonan el clima antártico, por lo que «la mayoría de los icebergs no llegan tan lejos».

Estos cuerpos de hielo siempre se produjeron de forma natural, por lo que no es rara su existencia y se formaban antes del avance del cambio climático. Sin embargo, los científicos advierten que las violentas modificaciones de temperatura sufridas en los últimos años provocaron que los icebergs se desprendan de la Antártida cada vez más rápido.

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