Lejos de mostrarse perturbada por las críticas provenientes del oficialismo, la vicepresidenta quiso poner fin al intercambio mediático y aseguró: «No estoy incómoda, me siento en casa». Sin embargo, dejó una advertencia sobre la seriedad de las descalificaciones en su contra. «Las cosas que se dicen deben ser respondidas en la Justicia o demostradas», concluyó Villarruel, intentando clausurar la polémica para concentrarse en la agenda institucional de su visita a la provincia.
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