El episodio de la alumna que llevó un arma a la escuela en Mendoza y realizó disparos remite a tres casos anteriores en la Argentina.
El primer episodio fue el 9 de mayo de 1997, en la Escuela Media N° 2 de Burzaco. Leonardo Aguirre, de 14 años, sustrajo el arma de su padre gendarme y le disparó por accidente en la cintura a Cristian Fernández, también de 14 años, que murió poco después, en el Hospital Santamarina. Sucedió cuando Aguire descargaba el revólver en el aula, en presencia de sus compañeros y de un preceptor. La última bala, de calibre 45, se disparó. El chico había ido armado por cuestiones de inseguridad.
El 4 de agosto de 2000 se produjo un tiroteo en la Escuela de Enseñanza Media N° 9 de Rafael Calzada, en el partido de Almirante Brown. Ese día, Javier Romero, de 19 años, abrió fuego a la salida del establecimiento. Hacía tiempo que soportaba acoso escolar y lo llamaban «Pantriste», en alusión al personaje de una película animada. Su reacción fue trágica.
La jornada escolar había terminado cuando Romero fue increpado por otros chicos. Entonces sacó un arma calibre 22 de cañón corto de marca Bagua, que era de su madre. Realizó tres disparos contra la escuela mientras gritaba : «¡Ahora me van a respetar! ¡Los voy a hacer mierda!». La primera bala no alcanzó a nadie. La segunda rozó la oreja de Gabriel Alfredo Ferrari, de 18 años, y la tercera impactó en el cráneo de Mauricio Ariel Salvador, de 16 años, que murió en el acto. Ambos eran compañeros de Romero.
El caso quedó en manos de la justicia de Lomas de Zamora, que en 2003 declaró inocente por razón de locura a Romero tras comprobar que sufría un trastorno esquizoide de la personalidad y que había tenido un breve episodio psicótico al cometer el ataque. Sin embargo, pasó los siguientes quince años en un hospial psiquiátrico.
El tercer hecho tuvo mayo relevancia. Ocurrió el 28 de septiembre de 2004 en el Instituto Nº 202 «Islas Malvinas» de Carmen de Patagones. Un alumno que sufría bullying, Rafael Solich, de 15 años, conocido como Junior, llevó el arma reglamentaria de su padre, un oficial de Prefectura,
Al comenzar la jornada escolar, sacó el arma dentro del aula y comenzó a disparar. Murieron tres chicos: Federico Ponce, de 15 años, y dos alumnas, Evangelina Miranda y Sandra Núñez, ambas de 16. Además, hubo cinco heridos.
Solich fue declarado inimputable e internado en un centro psiquiátrico, además de ser diagnosticado como esquizofénico. Su padre recibió 45 días de arresto por haber dejado el arma al alcance del menor.
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