Antes de la llegada del gobierno de Javier Milei, en noviembre de 2023, el salario privado registrado promedio en la Argentina permitía adquirir unos 1.654 litros de combustible. Este volumen de compra equivalía a poder llenar unos 32 tanques de 50 litros de capacidad para un vehículo estándar.
Tras el cambio de gestión y la consecuente devaluación y liberación de los precios en las estaciones de servicio, el poder de compra de los argentinos experimentó una profunda contracción, tocando su piso histórico a principios de 2024. En aquel momento crítico, el mismo sueldo medio apenas alcanzaba para comprar unos 674 litros, la marca de consumo más baja registrada desde el año 2010, según relevamientos privados.
La recuperación de los salarios y la caída reciente
Con el correr de los meses, la ecuación mostró ciertos signos de mejora. Gracias a una paulatina recomposición de salarios en el sector formal y a un abaratamiento relativo de los combustibles en términos constantes frente a la inflación, un sueldo promedio actual alcanza para adquirir en torno a 1.000 litros (es decir, unos 20 tanques llenos).
A pesar de este gran repunte si se lo compara con el piso de 2024, el escenario general sigue corriendo de atrás frente a los números previos al recambio presidencial. De acuerdo a un reciente informe elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), «si se compara la capacidad de compra actual con la de noviembre de 2023, se obtiene que cayó un 48%».
Asimismo, el documento del IARAF advierte que el impacto del tenso contexto internacional encareció los precios nuevamente en las últimas semanas, provocando que «entre febrero y marzo de 2026, la capacidad de compra bajara un 17%».
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