Desde el Ejecutivo boliviano insistieron en que las fuerzas desplegadas tenían la orden de no usar armas letales ni proyectiles de goma. Sin embargo, el caso abrió una nueva ola de cuestionamientos y reclamos de distintos sectores que exigen una investigación para esclarecer lo sucedido.
Las protestas en Bolivia llevan semanas creciendo y tienen como trasfondo una combinación de crisis económica, malestar social y enfrentamientos políticos. Organizaciones campesinas, sindicales e indígenas vienen realizando cortes de rutas y movilizaciones contra el gobierno de Rodrigo Paz, mientras el oficialismo denuncia intentos de desestabilización.
Durante los últimos días, la tensión aumentó todavía más luego de que el Gobierno decidiera avanzar con operativos para despejar accesos estratégicos y recuperar la circulación en distintas zonas del país.
Las escenas de violencia comenzaron a viralizarse rápidamente: gases lacrimógenos, corridas, piedrazos y enfrentamientos en varios puntos del territorio boliviano. En ese contexto, la confirmación de una víctima fatal terminó marcando un momento especialmente sensible dentro de una crisis que parece lejos de encontrar una salida rápida.


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