La postura de la defensa y el contundente rechazo judicial
Durante el proceso, el imputado argumentó que las baterías no eran desperdicios, sino componentes funcionales destinados a un sistema casero de autoconsumo fotovoltaico, alegando además que no todo el lote debía catalogarse como tóxico.
Sin embargo, el tribunal desestimó la postura de la defensa. En la resolución judicial se remarcó que el estado de carga o la eventual «segunda vida útil» de los aparatos no anula su condición de residuo, dado que sus antiguos dueños ya los habían descartado.
La clave de la condena radicó en el acopio masivo y el procesamiento sin ningún tipo de habilitación ni protocolo de seguridad en un entorno urbano.

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