10 de mayo de 2026

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Marco Lavagna en el INDEC: balance de su gestión y la tensión con el gobierno de Milei que marcó el final

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A lo largo de esos años también se avanzó en revisiones metodológicas habituales en cualquier instituto de estadísticas. Entre ellas, una de las más relevantes fue la actualización de la canasta y las ponderaciones del IPC, un proceso que busca reflejar los cambios en los hábitos de consumo de la población y evitar que el indicador quede desfasado respecto de la realidad. Técnicamente, se trataba de una tarea planificada desde hacía tiempo y considerada necesaria por los especialistas del organismo.

Caputo Milei

Tensión con Javier Milei y final de gestión

La tensión surgió en el último tiempo, ya con la gestión de Milei en la Casa Rosada, en torno al momento de poner en marcha esa nueva metodología. Desde el Gobierno se evaluaba que introducir un cambio en la medición de la inflación «en plena etapa de desaceleración de los precios podía generar confusión» en la comparación con meses anteriores y afectar la lectura pública de la evolución inflacionaria. Desde el lado de Lavagna y su equipo técnico, en cambio, la postura fue que los calendarios metodológicos deben sostenerse con criterios profesionales, aun cuando el contexto político no sea el más cómodo.

Sin sobreactuar el conflicto, lo cierto es que esa diferencia de enfoques marcó el clima del cierre de su gestión. Para quienes defienden la autonomía técnica del INDEC, la posición de Lavagna apuntaba a preservar reglas estables y previsibles en la producción de estadísticas públicas, un aspecto sensible en la Argentina por su historia en materia de credibilidad de los datos. Del lado oficial, la prioridad pasaba por administrar los tiempos de los cambios en un momento económico delicado.

En balance, la gestión de Marco Lavagna combinó continuidad operativa, avances metodológicos y un perfil de bajo ruido político. Su salida, en el marco de tensiones concentradas sobre todo en la etapa final del gobierno de Milei, volvió a poner sobre la mesa una discusión de fondo que excede a los nombres propios: cómo garantizar que las estadísticas oficiales conserven criterios técnicos consistentes incluso cuando sus resultados tienen impacto directo en el debate político y económico.

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