6 de septiembre de 2026

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Otra nena víctima del ataque de un perro: el animal de su familia la mordió en su casa y quedó internada con pronóstico reservado

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En el mismo viernes en que dos niños murieron en Córdoba por ataques de perros peligrosos, una nena de cuatro años sufrió heridas gravísimas cuando la mascota de la familia la mordió salvajemente en su propia casa de Villa Dolores, lo que obligó a su internación de emergencia y derivó en un traslado a un hospital de mayor complejidad.

La niña permanecía este sábado internada «con pronóstico reservado» en el hospital Santísima Trinidad de la capital cordobesa y, según lo que comentó su tía Lucila en las redes sociales, la niña «está bien y mejorando».

Y, para atenuar las críticas que circularon tras la noticia, la joven añadió que «el perro nunca fue agresivo y mi sobrina no le pegaba ni lo maltratabamos».

El caso, conocido este sábado tras su difusión por una radio de Villa Dolores, aumentó la conmoción que persiste en Córdoba donde este año al menos una docena de niños fueron atacados por perros peligrosos, lo que reavivó la polémica sobre la tenencia responsable de este tipo de animales que, según el Colegio de Veterinarios de la Provincia, deben circular por la vía pública siempre con bozal, ser paseados con correa corta y mantener los registros al día.

En el caso de Villa Dolores, fuentes policiales citadas por la radio Juntos indicaron que la nena fue atacada por un perro de su familia en distintas partes del cuerpo, especialmente en una de las piernas, por lo que tuve que ser llevada de urgencia al hospital Regional de esa ciudad.

Desde allí, a raíz de la gravedad de las lesiones, los médicos decidieron trasladarla a la ciudad de Córdoba, donde quedó internada en el hospital Santísima Trinidad, con pronóstico reservado aunque estable.

Al parecer, como el animal pertenece a la familia y todo ocurrió en la misma casa, la Policía no tomaría intervención en el caso para avanzar en una investigación judicial.

Este ataque se produjo en la tarde del mismo viernes en el que otros dos niños murieron -una en Alta Gracia y otro en el barrio Cabildo de la capital- tras ser atacados por un pitbull y dos dogos, respectivamente.

Por los otros dos casos, hay investigaciones a cargo de las fiscalías regionales que en principio imputaron por homicidio y detuvieron al dueño de un ptibul que esta de visita en la casa de una familia amiga y desgarró a un niño de tan solo dos años cuando su madre lo preparaba para bañar.

En medio de la indignación que generó la seguidilla de ataques a niños, la presidenta del Colegio de Médicos Veterinarios de Córdoba, Natalia Elstner, destacó este sábado en Crack streaming que el mayor problema con los perros peligrosos «es la responsabilidad» de los tenedores y sobre todo en el caso de los pitbul en que «es un perro que no suelta» cuando atrapa algo con sus poderosas mandíbulas.

La especialista también sostuvo que «no se está respetando» ni la obligatoriedad de uso de boza y advirtió que en la provincia «hay leyes pero no se están poniendo en marcha». Y sostuvo que «si se pueden denunciar en las páginas de la Municipalidad cuando hay perros pontencialmente peligrosos» fuera de control o en situaciones descuidadas.

En un comunicado, el Colegio de Veterinarios alertó que «en los últimos años, los casos de mordeduras y ataques graves en la provincia han puesto en evidencia un problema que no puede seguir abordándose de manera simplificada. Tener un animal implica asumir una responsabilidad integral durante toda su vida: conocerlo, educarlo, socializarlo, contenerlo y garantizar una convivencia segura».

«La prevención de agresiones comienza mucho antes de una mordedura y depende, en primer lugar, de quienes tienen a su cargo al animal», precisó el Colegio.

Los veterinarios también señalaron que «la castración es una medida válida y necesaria para evitar nacimientos no deseados, pero no puede presentarse como la única política posible ni como la respuesta a todos los problemas. La educación, la tenencia responsable, la identificación, la contención, la atención sanitaria y la prevención de riesgos son componentes igual de esenciales que, en muchos casos, han sido relegados».

También remarcaron su predisposición para ayudar en el diseño de políticas de prevención porque los veterinarios son «profesionales que estudian la salud, reproducción, comportamiento y bienestar de los animales, así como los riesgos asociados a su interacción con las personas».

«La salud pública, el bienestar animal y la convivencia responsable forman parte de una misma realidad y requieren una estrategia integral. No se trata de elegir entre castración, educación o tenencia responsable, sino de aplicar cada herramienta para aquello que realmente puede resolver. Prevenir una agresión comienza mucho antes de una mordedura, y una política pública responsable también», añadieron.

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