Sindicatos y defensores del rescate advirtieron que el colapso deja a miles de empleados sin trabajo y reduce la competencia en el sector, lo que podría derivar en subas de las tarifas aéreas. El abogado de Spirit, Marshall Huebner, estimó que la medida afecta a unos 17.000 trabajadores.
La ausencia de la compañía se hará sentir especialmente entre los viajeros que buscan tarifas económicas y en ciudades como Las Vegas, Fort Lauderdale y Orlando, donde la aerolínea tenía gran presencia.
Spirit transportó alrededor de 1,7 millones de pasajeros nacionales en febrero, medio millón menos que en el mismo mes del año anterior, y en mayo de 2026 ofreció la mitad de asientos disponibles respecto a mayo de 2024, de acuerdo con datos de Cirium.
Según su propio sitio web, la aerolínea conectaba Estados Unidos, particularmente el estado de Florida, con más de 20 destinos en toda Latinoamérica y el Caribe, incluyendo México, Colombia, Costa Rica, Honduras, Perú, Puerto Rico y República Dominicana.
Antes del cierre definitivo, ante la posibilidad de la disolución, pasajeros frecuentes de Spirit manifestaron su incertidumbre por sus reservas, créditos y programas de viajero frecuente. La empresa no registraba ganancias anuales desde 2019 y, desde entonces, acumuló pérdidas por varios miles de millones de dólares.
Jorvan Jonbaptist, consultado por la filial local de la cadena estadounidense CBS en un vuelo a Carolina del Norte, señaló: «Si la cierran, definitivamente afectará mis planes de viaje». Por su parte, Ken Pryor mostró su inquietud por sus puntos acumulados y su estatus silver elite en Estados Unidos: «Eso es preocupante. Vaya noticia para recibir antes de volar».
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