20 de junio de 2026

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Súper gripe H3N2: cómo puede impactar en Argentina y hasta qué punto sirve la vacuna de la campaña pasada

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A medida que los medios locales replican el tema, la expresión H3N2 empieza a instalarse y a generar preocupación. Esos cuatro caracteres son el nombre propio de la influenza A, o sea, la gripe que está generando cierto revuelo y alta contagiosidad en países de Europa, donde se estima que los casos podrían estar duplicando los registrados el año pasado. A continuación, por qué atender a este tema en Argentina puede tener algún sentido y hasta qué punto les servirá la vacuna antigripal de la campaña nacional 2025 a quienes vayan a viajar al viejo continente este verano.

La cautela prima en los voceros que consultó Clarín respecto del grado de virulencia de esta peculiar variante gripal. Las cifras de internaciones son dinámicas y, además, todo depende. “Depende” quiere decir de cuánto replique o circule el virus por la población no vacunada. Vale la pena explicar por qué.

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Qué se sabe de la nueva variante de gripe H3N2

Quienes tengan algún recuerdo de la pandemia de Covid o SARS-CoV-2, quizás tengan presente que la diferencia crucial entre una persona vacunada y una que no lo está es la carga viral que se termina acumulando en el cuerpo, mientras se transita la infección.

En una persona no vacunada, el virus posiblemente logre infectar más células de la persona, lo que, además de causarle síntomas más “marcados” (para decirlo amablemente) y dejarlo en cama más días (en lugar del recorrido leve que podría hacer una persona vacunada), le permitirá (o exigirá, según cómo se lo mire) al virus hacer más fotocopias de sí mismo para infectar más células. Los virus no son seres vivos, pero esa es la única razón de su existencia: replicarse.

Al hacerse tantas copias de un genoma compuesto por montones de letras, las chances de que se produzcan errores de “re-tipeo” o fotocopiado (para graficar el asunto lo más posible) son mayores. Esos errores pueden descartarse en futuras copias del virus o, en cambio, persistir. Si le funcionan al virus para seguir multiplicándose, se instalan como tales. Y cuando eso ocurre, si las diferencias con la versión anterior son sustanciales, uno (más bien, los expertos) empieza a hablar de «mutación», que por supuesto puede ser más o menos agresiva; o más o menos contagiosa.

Hablando de contagiosidad, el virólogo Jorge Quarleri (doctor en Bioquímica e investigador Principal del Conicet en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida, o INBIRS), recordó -en diálogo con Clarín– que “la mayor transmisibilidad de esta influenza debe enmarcarse en el contexto de ingreso al invierno en el hemisferio norte, lo que propicia el hacinamiento y la falta de ventilación de los ambientes cerrados, que son en sí mismos condiciones muy propicias para la transmisión de virus respiratorios, en general”.

“En cuanto a este virus, según los primeros reportes, experimentó variaciones en su ‘hemaglutinina’. Es el concepto condensado en la ‘H’ de su nombre de subtipo, siempre dentro del virus influenza del género ‘A’. Esa aparición de mutaciones en la ‘H’ es esperable porque está asociada a su replicación dentro de la célula que infecta, pero en esta variante de H3N2 en particular, clasificada filogenéticamente dentro de lo que se llama ‘clado’ (definido como ‘K’), se habrían acumulado un número mayor de mutaciones o cambios en la ‘H’, lo que le permite burlar la respuesta inmune con mayor facilidad”, explicó.

Una farmacia en Londres promociona vacunas contra la gripe en su vidriera. Los casos se dispararon. Foto ReutersUna farmacia en Londres promociona vacunas contra la gripe en su vidriera. Los casos se dispararon. Foto Reuters

Suena difícil, pero es simple: una de las partes del virus, la que se relaciona a la menor o mayor facilidad del virus para seguir activo a pesar de la batalla de nuestro sistema inmune, sufrió más mutaciones que lo usual y, se ve, quedó fortalecido. “Son al menos siete mutaciones”, señaló Quarleri.

Como nos burla más fácilmente, menos personas logran zafar de la infección y la transmisibilidad se vuelve mayor.

La vacuna antigripal y la virulencia de la gripe H3N2

¿Puede ser más grave la infección por esta influenza? Quarleri fue cauteloso, pero sincero: “Aún son incipientes los elementos que le otorgan mayor capacidad de daño, pero en tanto aumenta el número de personas infectadas, si no están vacunadas, los cuadros con mayor gravedad podrían aumentar, sobre todo en aquellos grupos donde esta enfermedad puede complicarse. Esto es, personas con enfermedad pulmonar, inmunosuprimidos, mayores de 65 años o bebés, entre otros grupos vulnerables”.

Una particularidad de la vacuna antigripal que se suele ofrecer a la población de riesgo a partir de marzo, o sea, en cada temporada preinvernal, es que el compuesto cambia todos los años porque se sabe que el virus es, como dijo Quarleri “mucho más proclive a mutar que el SARS-CoV-2”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda dos fórmulas por año. Una hacia febrero, que es la que usará el hemisferio norte cuando vacunen a su población entre septiembre y octubre; y la otra se diseña en septiembre. Es la que usaremos acá, en la campaña del siguiente otoño austral.

De esto se deducen varias cosas. Una es que que las dosis distribuidas en 2025 en Argentina fueron pensadas en base a las particularidades del virus que circuló en 2023-2024, tomando en cuenta los meses fríos del invierno boreal, ya que sobrevuela o está aceptada la idea de que, el tipo de gripe que domine en el norte, seguramente vendrá (tarde o temprano) al sur, y visceversa.

Al mismo tiempo, la población en Europa que se vacunó en septiembre u octubre, usó una vacuna diseñada en febrero. Quarleri se sintió seguro al afirmar que esas dosis no llegaron considerar los cambios, o sea, las mutaciones particulares de la “H” comentadas arriba.

El nuevo desafío de la influenza H3N2, subclado «K»

Ahora bien, ¿sirven de algo estas vacunas, tanto la distribuida este año en Argentina como la que recibió la población europea recientemente?

Según información oficial de la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido (UKHSA), la vacuna 2025/26 tiene una efectividad del 70% al 75% para prevenir la atención hospitalaria en niños de 2 a 17 años, y del 30% al 40% en adultos. Quarleri estimó que esas dosis no son muy distintas de las administradas en Argentina este año.

“Todo es muy incipiente”, dijo Quarleri, en referencia al grado de protección de las dosis administradas. Es sabido que la gripe se puede atravesar de muchas maneras, y que en parte depende del individuo y su estado de salud. Sin embargo, destacó, “es importante considerar que la vacuna para virus influenza protege frente a formas graves de la enfermedad que requieren hospitalización. Una persona vacunada podrá tener un cuadro de ‘gripe’, pero es deseable que no la curse de manera grave”.

Si bien es esta variante del subclado “K” posiblemente esté incluida en el preparado vacunal del año próximo, Clarín consultó al Ministerio de Salud respecto de la posibilidad de que habiliten una nueva campaña de refuerzos de la antigripal administrada este año, destinada a quienes tengan planeado viajar a Europa este verano. Explicaron que la campaña 2025 finalizó. La próxima arrancará en marzo de 2026.

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